
La puerta de entrada al jardín reza: «Estas plantas pueden matar». Ubicado en Northumberland, Inglaterra, este pequeño jardín es el lugar perfecto para llevar de excursión a tus peores enemigos. Algunos curiosos se desmayaron con solo aspirar las peligrosas fragancias que azotan el lugar... ¿tú te animarías a entrar?

El jardín envenenado está confinado en una pequeña porción del gran Castillo de Alnwick: una hermosa pieza del siglo XI que posee aproximadamente 17 hectáreas. Desde ricina hasta estricnina, el jardín está atestado de sustancias que los invitados no deben tocar, comer ni oler.
Muchas de las plantas son cultivadas en jaulas (como se puede ver en el video debajo), para salvarle el pellejo a los invitados más curiosos. Como se imaginarán, la adquisición de la mayoría de la flora que crece en el jardín requiere el permiso de las autoridades gubernamentales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario