El nuevo milenio nace un primero de enero por obra y gracia de un
capricho de los senadores del imperio romano, que un buen día decidieron
romper la tradición que mandaba celebrar el año nuevo en el comienzo de
la primavera.
- Y la cuenta de los años de la era cristiana provine de otro capricho: un buen día, el papa de Roma decidió poner fecha al nacimiento de Jesús, aunque nadie sabe cuándo nació.
- El tiempo se burla de los límites que le inventamos para creernos el cuento de que él nos obedece; pero el mundo entero celebra y teme esta frontera
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